La astrología horaria es una de las ramas más precisas y directas del arte astrológico. En mis 30 años de práctica, he comprobado que las reglas de William Lilly, recogidas en su obra Christian Astrology (1647), siguen siendo el fundamento más sólido para cualquier astrólogo horario. Este artículo ofrece un resumen práctico de sus principios esenciales, para que puedas aplicarlos con confianza.

Preparación del mapa horario

Antes de emitir un juicio, Lilly insiste en que el astrólogo debe estar en un estado mental sereno y libre de prejuicios. La pregunta debe ser sincera, formulada en el momento de la consulta, y el mapa se calcula para ese instante exacto. No se aceptan preguntas triviales ni de prueba.

El ascendente y su regente son la clave: representan al consultante. La casa 1 y su regente muestran la situación del querente. La casa que rige el asunto (por ejemplo, la 7 para el matrimonio, la 10 para la carrera) y su regente indican la materia de la pregunta.

Reglas de dignidad y debilidad

Lilly otorga gran peso a las dignidades esenciales y accidentales. Un planeta en su domicilio, exaltación o triplicidad está fuerte; en caída o exilio, débil. La velocidad, la fase (directo, retrógrado, estacionario) y los aspectos aplicativos o separativos modifican la fuerza.

El regente del ascendente debe estar bien dignificado para que el consultante tenga capacidad de acción. Si está débil, el asunto se complica. La Luna, como co-regente universal, es crucial: su último aspecto antes de salir de su signo indica el desenlace.

Juicio sobre la posibilidad del asunto

Lilly establece que si el regente del ascendente y el regente de la casa del asunto se aspectan (preferiblemente por trígono o sextil), la respuesta es afirmativa. La conjunción es el aspecto más fuerte. Si no hay aspecto, se considera la transferencia de luz (otro planeta que conecta ambos) o la colección de luz (un planeta que recibe aspectos de ambos).

Si los regentes están en signos que no se aspectan (por ejemplo, signos inconjuntos o en oposición sin aplicación), la respuesta es negativa. La oposición puede indicar conflicto, pero si es aplicativa, aún hay posibilidad de resolución.

Casas angulares y sucedentes

Las casas angulares (1, 4, 7, 10) son más poderosas que las sucedentes (2, 5, 8, 11), y estas más que las cadentes (3, 6, 9, 12). Un planeta angular acelera el evento; uno cadente lo retrasa o debilita. Lilly también considera la presencia de planetas benéficos (Júpiter, Venus) o maléficos (Saturno, Marte) en las casas relevantes.

Consideraciones antes del juicio

Lilly enumera varias reglas que invalidan la pregunta o la hacen irresoluble: el ascendente en los primeros 3 grados (la pregunta es prematura) o en los últimos 3 (el asunto está caduco); Saturno en la casa 1 (el consultante está desanimado o engañado); la Luna en el Vacío de Curso (sin aspectos aplicativos) indica que no ocurrirá nada.

Si el regente del ascendente está retrógrado, el consultante cambia de opinión. Si está en caída o exilio, la situación es desfavorable. La Luna en los términos de Saturno o Marte añade dificultad.

Ejemplo práctico

Supongamos que alguien pregunta si conseguirá el trabajo (casa 10). El ascendente está en Aries, regido por Marte. Marte está en Capricornio (exaltación) y en casa 10, aspectando al regente de la casa 10 (Saturno) por trígono. La Luna está en Géminis, aplicando a Júpiter (benéfico). Esto indica éxito, pero con esfuerzo (Marte en Capricornio).

Si Marte estuviera en Cáncer (caída) y retrógrado, sin aspecto a Saturno, la respuesta sería negativa. La Luna en Vacío de Curso confirmaría la falta de desarrollo.

Herramientas adicionales

Lilly usa las partes arábigas (como la Parte de la Fortuna) para afinar el juicio. La Parte de la Fortuna en la casa 1 o 10 es favorable. También considera las estrellas fijas de naturaleza benéfica o maléfica, aunque con menor peso.

El uso de antiscia (puntos de simetría respecto a los solsticios) puede revelar conexiones ocultas. Por ejemplo, si un planeta está en antiscia con otro, actúa como si estuvieran en conjunción.

Práctica takeaway

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